La infección con el virus de la gripe o influenza puede ser asintomática y subclínica sin interferir en la vida cotidiana. Son casos en los que el portador, y también transmisor, no es consciente de la enfermedad. Esto es muy frecuente en la gripe por virus C y mucho más raro en los tipos A y B.
Los síntomas de la gripe tienen una aparición más brusca, y son más graves y más duraderos que los síntomas del resfriado común. La recuperación completa se logra en una o dos semanas. En ocasiones puede ser mortal, especialmente en pacientes debilitados (por ser ancianos o enfermos crónicos) o con deficiencia inmunológica. La gripe puede agravar patologías crónicas anteriores: pacientes con bronquitis, enfisema, crónica o asma. Además pueden presentar episodios de disnea durante la fase aguda de la gripe y también puede agravarse una patología coronaria previa o descompensarse un cuadro de insuficiencia cardíaca.
El tabaco es otro factor importante de riesgo que se asocia con cuadros clínicos más graves y un incremento de la mortalidad, pero no por su acción directa en la patogenia sino por las lesiones enfisematosas y bronquíticas, previas y subyacentes motivadas por el efecto del tabaco
Los síntomas de la gripe comienzan de manera brusca (por ello se suele recordar incluso la hora exacta de aparición): entre 18 o 72 horas tras el contacto con el virus y la infección. Los primeros síntomas suelen ser estornudos, fiebre alta de 39 °C o más, cansancio intenso (astenia), dolores musculares y articulares. El malestar general suele provocar el encamamiento del paciente durante dos o tres días, con dolores musculares en general y con dolor articular persistente.
Los síntomas de la gripe más comunes son:
- Dolor, generalmente en las articulaciones de las rodillas, los codos y los hombros, y en la musculatura dorsolumbar y de las extremidades.
- Dolor de garganta con sensación de sequedad.
- Tos generalmente seca o no
- Congestión nasal con estornudos y rinorrea (producción de mucosidad) transparente.
- Fiebre alta con escalofríos entre los38 °C y llegando a 41 °C que dura entre uno y siete días, siendo sólo 3 lo habitual.
- Dolor de cabeza consecuencia de la fiebre.
- La epiforia (lagrimeo) es habitual.
- Dolor retroocular que no suele referir espontáneamente el paciente, pero que le aparece al pedirle que lateralice la mirada (este síntoma es muy característico de la gripe).
- Dificultad para respirar que sólo suele producirse si hay patología respiratoria previa.
- Expectoración pero generalmente solamente al final del periodo febril y parte de la convalecencia.
- Dolor retroesternal leve relacionado con la necrosis del epitelio traqueal.
- Dolor abdominal, aunque es mas común en niños con infección por virus del tipo B.
Complicaciones por el Virus de la Gripe
La mayoría de las personas que contraen la gripe o influenza se recuperarán en un período que va desde un par de días hasta menos de dos semanas, pero algunas desarrollarán complicaciones. Estas se pueden deber una infección por el virus en las vías respiratorias superiores (fosas nasales, garganta) y en las vías respiratorias inferiores (pulmones). Pese a que cualquier persona puede contraer la gripe y enfermarse de gravedad, algunas personas son más propensas a contraer enfermedades graves causadas por la gripe.
Los niños pequeños, adultos mayores de 65 años, mujeres embarazadas y personas con ciertas enfermedades crónicas se encuentran entre los grupos de personas con alto riesgo de presentar complicaciones graves por la gripe, posiblemente necesiten ser hospitalizadas e incluso pueden morir. Por ejemplo, las personas con enfermedades pulmonares crónicas corren mayor riesgo de sufrir neumonía.
Los niños pequeños, adultos mayores de 65 años, mujeres embarazadas y personas con ciertas enfermedades crónicas se encuentran entre los grupos de personas con alto riesgo de presentar complicaciones graves por la gripe, posiblemente necesiten ser hospitalizadas e incluso pueden morir. Por ejemplo, las personas con enfermedades pulmonares crónicas corren mayor riesgo de sufrir neumonía.
La infección puede propagarse al corazón y producir la inflamación del tejido que rodea el corazón (miocarditis), el tejido cerebral (encefalitis) o el tejido muscular (miositis, rabdomiólisis) y la insuficiencia multiorgánica (como una insuficiencia renal y respiratoria). La infección de las vías respiratorias por el virus de la gripe puede desencadenar una respuesta inflamatoria en el cuerpo y puede derivar en una sepsis, una respuesta a infecciones que pongan en peligro la vida. La gripe también puede empeorar otros problemas de salud crónicos. Por ejemplo, las personas con asma pueden sufrir ataques de asma mientras tienen gripe y las personas con enfermedades cardíacas crónicas pueden presentar un agravamiento de su condición.

