
La pericarditis es una enfermedad causada por la inflamación del pericardio, que es una membrana de dos capas que envuelve al corazón y a los grandes vasos, protegiéndolos separándolos y de los órganos y estructuras cercanas (pulmones, esternón, costillas…). La capa más interna se llama pericardio visceral y la más externa pericardio parietal. Entre ellas existe una pequeña cantidad de líquido denominado líquido pericárdico, que impide el roce entre las dos capas, permitiendo que puedan deslizarse una sobre otra sin que exista fricción.
Pericarditis aguda
La pericarditis aguda provoca predominantemente dolor torácico, que se intensifica al respirar profundamente o al tumbarse y por lo general mejora al inclinarse hacia delante y fiebre, pero no siempre, pudiendo manifestarse a través de otros síntomas. Su diagnóstico es muy importante, pues al afectar al corazón, que es un órgano vital, siempre se corre el riesgo de que existan complicaciones que incluso acaben con la vida del paciente. A pesar de esto, el pronóstico general de la enfermedad suele ser bastante bueno si se trata de forma adecuada.
Pericarditis crónica
La pericarditis crónica o constrictiva, que es poco frecuente, aparece cuando se forma tejido cicatricial (fibroso) en todo el pericardio. Con el paso de los años el tejido fibroso tiende a contraerse, de manera que oprime el corazón. Esta presión evita que el corazón se llene normalmente y causa una forma de insuficiencia cardíaca. Sin embargo, debido a esta compresión, el corazón no se dilata como sucede en casi todos los tipos de insuficiencia cardíaca. Dado que se requiere una mayor presión para llenar el corazón comprimido, aumenta también la presión en las venas que llevan la sangre al corazón. Como consecuencia del aumento de la presión venosa, se escapa líquido de las venas, que se acumula en otras partes del cuerpo, como por ejemplo debajo de la piel. Ocasionalmente, la pericarditis constrictiva se produce más rápidamente (por ejemplo, en pocas semanas después de una cirugía cardíaca) y se considera subaguda.
Causas de la pericarditis
La infección viral es la causa más común de pericarditis aguda, siendo responsable de hasta un 10% de los casos. Esta forma de pericarditis es generalmente auto limitada, durando de 1 a 3 semanas, y se presenta generalmente en epidemias virales, especialmente aquellas causadas por la gripe (virus influenza), resfriado o por el virus coxsackie.
En estos casos, la pericarditis es precedida por un virus respiratorio o por una gastroenteritis viral. El paciente mejora de la infección viral, pero días más tarde comienza a quejarse de un dolor intenso en el pecho.
Diversos virus pueden causar pericarditis, entre ellos: virus coxsackie B, ecovirus, adenovirus, virus influenza A y B, enterovirus, virus de la parotiditis, virus de Epstein – Barr, virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), virus del herpes simple, virus de la varicela zóster (varicela), virus del sarampión, virus parainfluenza tipo 2, virus sincitial respiratorio, citomegalovirus y hepatitis A, B o C.
La pericarditis viral puede aparecer en niños, adolescentes, adultos o personas mayores. Los hombres son más afectados que las mujeres.
Además de los virus, otras posibles causas de pericarditis son:
Causa desconocida (llamada pericarditis idiopática): En muchos casos, la causa de la pericarditis se presenta sin razón aparente y termina no siendo clarificada, que no es un problema, porque muchos de estos pacientes mejoran con antiinflamatorios. Se cree que muchas de estas pericarditis idiopáticas son, de hecho, pericarditis de origen virales no identificados.
Infección bacteriana: Se presenta, generalmente, después de cuadros de infección pulmonar o por endocarditis infecciosa. La tuberculosis es otra causa posible. Una infección bacteriana del pericardio puede también ocurrir como una complicación de la cirugía de corazón. Además de las bacterias, los hongos también pueden ser la causa.
Trauma: Los traumatismos en el tórax, sea por un accidente de coche o lesiones de perforación, tipo cuchillo o proyectil de arma de fuego, pueden causar traumas al corazón que llevan a la aparición de una pericarditis
Infarto del miocardio: Un infarto de miocardio (ataque cardíaco) causa lesión del músculo cardíaco y, en algunos casos, puede causar pericarditis.
Drogas y toxinas : No es común, pero algunos medicamentos pueden provocar pericarditis, entre ellos: hidralazina, isoniacida, procainamida, fenitoína, fenilbutazona, trombolíticos, anticoagulantes y otros.
Insuficiencia renal: La insuficiencia crónica del riñón, en etapas avanzadas, puede causar la acumulación de toxinas en el cuerpo, causando irritación del pericardio.
Tumores: La pericarditis puede surgir cuando un tumor maligno causar metástasis para el corazón.
Enfermedades autoinmunes: Varias enfermedades inmunológicas pueden causar pericarditis. Entre ellas lupus eritematoso sistémico, artritis reumatoide, esclerosis sistémica, enfermedad mista del tejido conectivo y vasculitis.
Enfermedad inflamatoria intestinal: La pericarditis puede ocurrir en pacientes con rectocolitis ulcerosa o enfermedad de Crohn.
Síntomas de la pericarditis
En muchos pacientes, sin embargo, el dolor de la pericarditis puede no ser tan típico y de fácil distinción. En algunos casos, el dolor no es tan agudo y el paciente se queja de presión o pesadez en el pecho con irradiación a los hombros, cuello o espalda. En estas situaciones, puede ser difícil distinguir entre la pericarditis y otras causas de dolor en el pecho, como infarto, embolia pulmonar o aneurismas de la aorta.
La pericarditis en niños puede presentarse como un dolor abdominal en vez de dolor en el pecho.
Fiebre baja, palpitaciones, fatiga, malestar y tos también son síntomas comunes, pero generalmente quedan en segundo plano dada la intensidad del dolor en el pecho.
En la pericarditis de origen tuberculoso, el cuadro no es tan agudo, y el paciente suele tener fiebre alta, sudores nocturnos y pérdida de peso.
Tratamiento de la pericarditis
Otro medicamento que se puede utilizar es la colchicina, que, además de mejorar los síntomas de la pericarditis aguda, también reduce el riesgo de recurrencias.
En los pacientes que pueden o no toleran el uso de los medicamentos descritos anteriormente, la alternativa son los corticoides.
Cuando la causa de la pericarditis es identificada, como en los casos de infecciones bacterianas o tuberculosis, también hace parte del tratamiento el uso de antibióticos dirigidos a estas infecciones. Si el paciente tiene lupus o artritis reumatoide, el médico necesita mejorar el control de estas enfermedades a fin de poder tratar la pericarditis.
Prevención de la pericarditis
Es muy difícil llevar a cabo medidas preventivas que consigan evitar el desarrollo de pericarditis, ya que la mayoría de ellas son de causa desconocida o viral y por tanto no se pueden prevenir.
La única medida preventiva posible sería evitar aquellos agentes causales conocidos. Por ejemplo, en el caso de la pericarditis bacteriana se puede disminuir su incidencia llevando a cabo medidas preventivas que disminuyan el contagio de unas personas a otras (por ejemplo, aislamiento respiratorio para evitar el contagio por el bacilo tuberculoso), aunque esto resulta muy complicado.
